Voters reject Lisbon Treaty (y III)

17 06 2008

En estos últimos días se habla mucho del “Tratado de Lisboa” que los irlandeses han rechazado en el referéndum del pasado jueves 12 de junio de 2008 y de lo correcto de su decisión. Evidentemente la Unión Europea continuará funcionando pero, a medio o largo plazo, la pregunta que queda sin resolver es saber si se podrán aprovechar los avances incluidos en dicho acuerdo y que tenían como objetivo hacer más eficaz la Unión.

A grandes rasgos estos son algunos de los avances que trae consigo la nueva norma:

  1. Mayoría cualificada. Los veintisiete paises querían eliminar la regla de la unanimidad en vigor actualmente para las decisiones que tuviesen relación con la inmigración, la libre circulación de trabajadores, la política común de transportes, el control de fronteras, la cooperación judicial en temas penales o las medidas de apoyo a la cultura entre otras y obtener de ese modo acuerdos más rápidos que respondiesen con mayor eficacia al interés general.
  2. Criterios para obtener la mayoría cualificada. Con el nuevo Tratado la mayoría cualificada se obtendrá con, al menos, el 55% de los Estados miembros (o lo que es lo mismo, 15 sobre 27), que representen, al menos, un 65% de la población total.
  3. Mantenimiento del voto por unanimidad. En las materias consideradas sensibles (seguridad social, defensa, fiscalidad o cooperación policial operativa) las decisiones continuarán adoptándose por unanimidad.
  4. Modificación de los puestos de responsabilidad. El Consejo europeo tendrá un presidente permanente (con un mandato de dos años y medio) que asegurará eficazmente una continuidad en la línea de trabajo (actualmente cada país ejerce la presidencia del Consejo por un período de seis meses). Además, se creará la figura del Ministro de Asuntos Exteriores Europeo que será al mismo tiempo Vicepresidente de la Comisión Europea (en sustitución del Alto Representante para la Política Exterior y la Seguridad Común, puesto que ocupa actualmente el español Javier Solana) con el objetivo de cohesionar la política exterior común y dotarla de una única identidad.
  5. Reducción del número de Comisarios. En el año 2014, la Comisión Europea pasará a tener únicamente 18 comisarios (en lugar de los 27 actuales) elegidos por rotación entre los Estados miembros. Este punto ya estaba contemplado en el vigente Tratado de Niza que acercaba la fecha al próximo año 2009.
  6. Más democracia. El nuevo Tratado da mucho más poder al Parlamento Europeo (cuyos miembros son elegidos democráticamente por la población de cada país) en temas legislativos y económicos. Además, el Parlamento elegirá al Presidente de la Comisión Europea.
  7. Ampliación del Parlamento Europeo. El Tratado de Lisboa prevé el aumento del número de parlamentarios hasta 751 (contra los 736 del Tratado de Niza actualizado).
  8. Iniciativa ciudadana. Una importante novedad incluida en la normativa firmada en Lisboa por los jefes de Estado y de Gobierno es la “iniciativa ciudadana” que permitirá a un millón de europeos solicitar a la Comisión Europea que adopte una proposición apropiada sobre cualquier materia.

Francia, titular de la presidencia de turno europea en el segundo semestre de 2008 tiene un largo y difícil camino a recorrer.

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Voters reject Lisbon Treaty

14 06 2008

Ultimamente está de moda atacar la construcción europea calificándola de ultraliberal, poco social y ceñida exclusivamente al ámbito económico.
Desgraciadamente una importante mayoría de nuestras sociedades no ha entendido que “Bruselas” son ellos a través de los representantes políticos que han elegido en sus respectivos países. Bruselas no es un ente; se trata de la representación de la voluntad de los 27 estados miembros y las decisiones de más calado se toman por el método de la codecisión (Consejo y Parlamento).
La Comisión tiene como deber principal el velar por el interés general y, a pesar de lo que pueda parecer, lo hace de una forma muy seria y profesional.
Muchos de los problemas vienen por el poder que el Consejo (representación de los estados miembros) tiene para modificar y/o vetar iniciativas.
Aquellos que tanto critican la construcción europea y que se regocijan en el “no” de Irlanda al Tratado de Lisboa deberían saber que, entre otras cosas, dicho Tratado daba mucho más poder al Parlamento Europeo (o lo que es lo mismo, al poder del “pueblo” puesto que sus miembros son elegidos periódicamente por parte de la población europea).
El avance irlandés es indudable (y el español y el portugés y…) y una parte muy importante tiene el origen en su pertenencia a la Unión Europea.
Además, delante de cada ocasión “dura” que se presenta, el político de turno dice “es la culpa de Bruselas”; cuando la ocasión es “madura” le falta tiempo para apuntarse el tanto. ¡Así nos va!

Por cierto, en la edición digital del diario La Voz de Galicia, ayer, día en el que Irlanda ha votado “NO” en el referéndum de ratificación del Tratado de Lisboa, en Ourense, constructores, comerciantes y vecinos del casco histórico “exigen” al Ayuntamiento que cree subvenciones que puedan paliar la exclusión de la ciudad del plan europeo Urban (que hubiese traído a esa ciudad más de 14 millones de euros).

Ahora mismo me siento decepcionado ante el aumento del “ombligismo” y la negativa al esfuerzo propio tras haber disfrutado del de otros.